¿Libre Comercio o Proteccionismo?

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Razones en contra de las restricciones comerciales

por Vincent H. Miller y James R. Elwood
traducido por Alberto Mansueti

El señuelo del proteccionismo
El argumento en pro del llamado “proteccionismo” (que algunos llaman comercio “justo” o “leal”) puede sonar atractivo al principio. Los partidarios de las leyes “proteccionistas” sostienen que dejar fuera los artículos extranjeros conservará puestos de trabajo, dará a las industrias achacosas oportunidad de recuperarse y prosperar, y reducirá los deficits comerciales. ¿Son válidos esos argumentos?

Proteccionismo: sus costos
John Stuart Mill “el filósofo liberal clásico del siglo pasado” observó agudamente que “las barreras comerciales infieren graves daños a los países que las imponen.” Y eso es verdad hoy como entonces, por las siguientes razones:

Empleos Perdidos: Las leyes proteccionistas erigen impuestos (derechos) sobre los bienes importados, y/o decretan límites (cuotas) sobre las cantidades que de los mismos se permite ingresar al país. Son leyes que no sólo restringen la elección de bienes de consumo, sino que también contribuyen grandemente al costo superior tanto de bienes como de hacer negocios. De esta manera, bajo el “proteccionismo” Ud. termina más pobre, con menos dinero para comprar otras cosas que Ud. quiere y necesita. Además, las leyes proteccionistas que disminuyen la capacidad de gasto del consumidor, terminan realmente destruyendo empleos. En EE.UU. por ejemplo, y de acuerdo a las propias estadísticas del Departamento del Trabajo, el “proteccionismo” destruye 8 puestos de trabajo de la economía en su conjunto por cada 1 que salva de una industria protegida.

Precios Mayores: Los consumidores japoneses pagan su arroz 5 veces por encima de su precio mundial, debido a las restricciones que protegen a los agricultores de su país. Los consumidores europeos pagan “cariñosos” costos por las restricciones de la CE sobre los bienes importados, y pesados impuestos por los subsidios internos a los agricultores. Los consu-midores estadounidenses también sufren la misma doble carga, pagando el azúcar (por poner sólo un ejemplo) 6 veces por encima de su precio mundial, debido a las restricciones comerciales. El tratado comercial estadounidense para los semiconductores (US Semiconductor Trade Pact) presionó a los fabricantes japoneses a reducir la producción en chips de memoria de computadores, y causó una aguda escasez mundial de esos componentes, ampliamente utilizados: sus precios se cuadruplicaron, y fueron gravemente dañadas las compañías que por todo el mundo los emplean en la producción de bienes de consumo electrónicos.

Impuestos mas elevados: Las leyes proteccionistas no solamente le obligan a Ud. a pagar más impuestos sobre los bienes importados, sino que además elevan también sus impuestos en general. Esto es porque los Gobiernos invariablemente amplían las burocracias de sus ministerios de comercio, a fin de dar cumplimiento a las disposiciones de sus nuevas rondas de restricciones comerciales, o regulaciones comerciales en el caso de NAFTA [North American Free Trade Association]; y esos burócratas deben ser pagados. También están los costos de mayores requisitos y papeleo para las empresas comerciales, y de más hostigamiento a los viajeros individuales que cruzan a través de las fronteras.

La crisis de la deuda: Los países de Europa oriental y el Tercer Mundo deben cientos de billones de dólares a los bancos occidentales. No obstante, las restricciones comerciales decretadas por los gobiernos de occidente cierran sus mercados respecto a esos países, haciendoles virtualmente imposible ganar las divisas fuertes necesarias para devolver sus préstamos. Lo cual aumenta la posibilidad muy real de un colapso en el sistema bancario mundial.

Proteccionismo: ¿quiénes ganan?
A pesar de la evidencia del daño causado por las restricciones comerciales, persisten las presiones por más leyes “proteccionistas.” ¿Quiénes están detrás de esto, y por qué? Quienes ganan con las leyes “proteccionistas” son los grupos de intereses especiales, tales como grandes corporaciones, sindicatos, y de agricultores, a los cuales les gustaría salirse con la suya: marcar precios más altos y salarios mayores de los que cabría esperar en un mercado libre. Estos intereses especiales tienen el dinero y el impacto político para influir en los person-eros políticos, a fin de que decreten leyes que les sean favorables. A su vez los políticos aprovechan los temores de los electores desinformados, y así reúnen apoyo para ese tipo de leyes.

¿Los perdedores? UD; y todos los otros consumidores corrientes. Su libertad está siendo pisoteada en el suelo por esas leyes, y Ud. está siendo literalmente robado, a través de mayores impuestos y precios, a fin de llenar los bolsilos de unos pocos privilegiados “peces gordos.”

Proteccionismo es un nombre equivocado. La única gente protegida por derechos, cuotas y restricciones comerciales, son aquellos comprometidos en una actividad desperdiciadora y antieconómica. El libre comercio es la única filosofía compatible con la paz y prosperidad internacionales.”
Dr. Walter Block
Economista Senior,
Fraser Institute, Canadá.

Guerras comerciales: pierden ambos lados
Cuando el Gobierno del país A pone barreras comerciales contra los bienes del país B, el gobierno del país B, naturalmente, responderá erigiendo las suyas propias, contra los del país A. ¿Cual es el resultado? Una guerra comercial, en la cual ambos lados pierden. Pero muy a menudo, una economía deprimida no es el único resultado negativo de una guerra comercial . . .

Cuando los bienes no cruzan las fronteras,
con frecuencia lo hacen los ejércitos
En la historia no faltan ejemplos de guerras frías comerciales que escalan a guerras calientes armadas:

Europa sufrió guerras casi sin cesar durante los siglos XVII y XVIII, cuando las políticas restrictivas del comercio (mercantilismo) eran la regla: los gobiernos rivales combatían entre sí con el fin de expandir sus imperios para explotar los mercados cautivos.

Los derechos británicos provocaron a la revolución a los colonos americanos; y después el Gobierno de EE.UU. – dominado por el Norte – impuso restricciones a las exportaciones algodo-neras del Sur, un importante factor que condujo a la Guerra Civil.

A fines del siglo XIX, y después de medio siglo de libre comercio general (que trajo medio siglo de paz), los miopes políticos comenzaron otra vez a erigir barreras comerciales por toda Europa. Las hostilidades crecieron hasta que eventualmente explotaron en la I Guerra Mundial.

En 1930, y frente a una recesión nada más que suave, el Presidente Hoover de EE.UU., ignorando las advertencias y ruegos de una petición de 1028 economistas prominentes, firmó la famosa ley Smoot-Hawley, que elevaba algunos derechos en niveles de 100%. En un año, más de 25 gobiernos aprobaron en retaliación leyes similares. ¿Resultado? El comercio mundial tuvo un frenazo demoledor, y el mundo entero fue sumido en la “Gran Depresión” por el resto de la década, que a su turno llevó a la II Guerra Mundial.

El peligro no. 1 para la paz mundial
Durante el período de comercio relativamente libre de 1945-70, el mundo disfrutó de su más grande crecimiento económico, y también fue una época en que no vió grandes guerras. Aunque ahora otra vez vemos barreras comerciales erigidas en todo el mundo por los políticos miopes. ¿Terminará otra vez el mundo en una guerra armada como resultado de esas políticas económicamente locas? ¿Podemos permitir que esto ocurra en la era nuclear?

“Lo que genera la guerra es la filosofía económica del nacionalismo: embargos, controles comerciales y de cambios, devaluación monetaria, etc. La filosofía del proteccionismo es una filosofía de guerra.”
Prof. Ludwig von Mises
Libre comercio: la solución
Hace un siglo y medio, el economista y hombre de Estado francés Frederic Bastiat, presentó el argumento práctico en favor del libre comercio. Lo dijo así: “Siempre es beneficioso para un país especializarse en aquello que puede producir mejor, y después inter-cambiar con otros, para adquirir bienes a costos menores de los que le tomaría producirlos interna-mente.” En el siglo XX, el periodista Frank Chodorov hizo observación similar: “La sociedad prospera con el comercio simplemente porque este hace posible la especialización, y la especialización incrementa el producto, y el mayor producto reduce los costos, en los esfuerzos en pro de las satisfacciones por las cuales los hombres viven. Siendo esto así, el mercado es una institución enormemente humana.”

¿Qué puede hacer Ud?
El silencio brinda asentimiento, y no debería haberlo para la sanción de las actuales olas de legislación restrictiva del comercio. Si Ud. está de acuerdo en que el libre comercio es un ingrediente esencial en el mantenimiento de la paz mundial, y en que es importante para su futuro, sugerimos que Ud. informe a los líderes políticos de su país sobre su preocupación por las interferencias al libre comercio. Envíeles una copia de este panfleto. También sugerimos que escriba cartas a los editores de la prensa, y les envíe asimismo este panfleto. Discuta la cuestión con sus amigos, y adviertales del peligro en las actuales tendencias “proteccionistas.” Examine como se enseña este punto en los centros educativos: la amplia comprensión de este asunto, seguida de la acción ciudadana, es la única solución. La libertad de comercio es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos.

“Por cientos de años, los esfuerzos sin descanso de mujeres y hombres productivos, se han dedicado a reducir las distancias entre las comunidades del mundo, disminuyendo los costos del comercio y los intercambios.
“En el mismo lapso de la historia, los perezosos e incompetentes proteccionistas, han procurado interminablemente erigir barreras, a fin de prohibir la competencia; y de este modo efectivamente aumentaron las diferencias que separan a los pueblos. Cuando el comercio se cierra enteramente, los productores reales podrían muy bien radicarse en diferentes planetas.
“El proteccionista representa lo peor de la humanidad: miedo al cambio y al desafío, y celosa envidia del genio. El proteccionista no se opone al uso de cualquier tipo de fuerza, incluso de la guerra, con tal de aplastar a su rival. Si la humanidad va a sobrevivir, entonces todos esos temores primitivos deben ser derrotados.”
Ken Schoolland
Ex economista de la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU (US International Trade Commission)
Ex Asesor Especial de la Casa Blanca.
Miembro de la Junta de Directores de ISIL.

Vincent H. Miller (1938-2008) es fundador de International Society for Individual Liberty (Sociedad para la Libertad Individual).

James R. Elwood es Vicepresidente de International Society for Individual Liberty (Sociedad para la Libertad Individual.)

Este panfleto fue publicado originalmente en 1988, y revisado en Octubre de 1998. Es parte de la serie de panfletos educativos de ISIL. Haga clic aquí para ver el índice de panfletos on-line.

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